lunes, 28 de noviembre de 2011

Eutidemo, el ergotista, y una lenta alemanda

La palabra "ergotista" no está en el diccionario de El País. Pero sí en el DRAE:

Ejemplar rarísimo, Wiesmatinger. Viejo y apergaminado; sutil en la avaricia de sus ojos; de garras de buitre; nervioso e inquieto; ergotista y aprovechado siempre; glotón empedernido, más que por el deleite de los manjares, por temor de ver menguada su ración. (...) Comienza la música con una lenta alemanda(El precio de la dicha; Alois J. Lippl) 

Los amables ergotistas se divertían discutiendo por cualquier cosa. Eutidemo, sin ir más lejos, le propuso a Clinias esta cuestión: ¿Quienes aprenden, los sabios o los ignorantes? Clinias respondió que los que aprenden son los sabios y Eutidemo repuso que no, que los sabios enseñan y los ignorantes aprenden. Naturalmente, si Clinias hubiera respondido que los ignorantes son los que aprenden Eutidemo le habría dicho que no, que el ignorante es el que no sabe y el que aprende sabe y el que sabe es sabio. En fin que se trataba de discutir. Gozaban especialmente con falacias como esta: 
-Mi padre no es padre. 
Cuando el otro decía: 
-Si es tu padre, es padre. 
Le proponían: 
-Responde sí o no. ¿Llamas padre a tu padre?
-Sí -decía el otro.
-¿Llamas padre a mi padre?
-No.
-Pues ya ves, mi padre no es padre.


***

ergotista.
1. adj. Que ergotiza. Apl. a pers.u. t. c. s.

ergotizar.
(De ergo).
1. intr. Abusar del sistema de argumentación silogística.




Tampoco busquen "alemanda" en El País.

alemanda.
(Del fr. allemande).
1. f. Danza alegre de compás binario, en la que intervienen varias parejas de hombre y mujer.

martes, 25 de octubre de 2011

Panga.

Todo empezó aquí cuando doña Cordelia me pasó una receta para hacer pastel de panga. Proponía ella hacerlo con panga congelado y yo decía que la panga, como la merluza, al congelarse quedaba congelada. Entablose una ápera polémica. El DRAE no me sacaba de dudas porque los amables académicos, al parecer, no catan la panga. Acudí a la Wikipedia -mil veces sea bendita- y mi confusión fue en aumento porque allí se habla de dos especies de panga. La Pangasius hypophthalmus que es asina
y la Pterogymnus laniarius que, para liarlo todo aún más, cambia de sexo periódicamente. Hela aquí:

¿Se puede liar más la cosa? Sí, hasta el infinito. Porque, como advierte la amable Wiki, en España, Holanda y Polonia el nombre panga puede referirse a cualquiera de los dos monstruos, mientras que en Indonesia se refiere a Megalaspis cordyla y en Kenia a Trichiurus lepturus.
No me extraña nada que los amables académicos no se aclaren. Seguramente, al final, tendrá razón doña Cordelia. Lo que está claro es que cada vez es más difícil saber qué diablos está uno comiéndose.

sábado, 1 de octubre de 2011

El arte de mendigar.

Kenodoxia se dice igual en griego κενοδοξία. ¿No es una bella coincidencia?
La palabra no aparece en la vigésima segunda edición del DRAE Significa vanagloria o, mejor, por más terrible, gloria vacía. Porque la gloria no es sino la manifestación del Dios Tres Veces Santo y la kenodoxia vendría a ser la burla del hombre que se viste de seda y se cree Dios y desprecia la kenosis (κένωσις ) de Dios, ese despojamiento de toda gloria que hace de Dios un maestro en el arte de mendigar.

lunes, 30 de mayo de 2011

Prestímanos, lavajos y arbejones.

He encontrado en Rayos y Truenos una larga lista de hermosas palabras.
Un prestímano es un prestidigitador. Un tipo que mueve los dedos tan deprisa que te engaña. Aunque hay uno que se llama a sí mismo lentidificador (palabra que no existe en le DRAE por ahora) y que se ha hecho famoso con su lema: "No se puede hacer más lento".
Un lavajo es un humedal, un lugar encharcado y pantanoso. También se llama bodón y, si crecen allí las espadañas, se llama espadañal. Hay quien recuerda con emoción los lavajos de Valladolid.
La palabra arbejón no está registrada en el DRAE. Con una escritura cercana  aparece arvejón. Lo más normal es llamar a esa planta "retama" y al sitio donde hay muchos arvejones lo llamamos "retamar".
Esto es un arvejón:

domingo, 22 de mayo de 2011

(micro. mini, medio, maxi, mega) relato.

Busquen ustedes, busquen microrrelato en el DRAE vigésima segunda edición.. No está ¿verdad? En Google sí está.
¿Minirrelato? ¿Ya lo han buscado? Nada en el DRAE. Algo en Google.
Y ahora ¡pásmense! No lo busquen en el DRAE, búsquenlo en Google: Mediorrelato.

jueves, 28 de abril de 2011

Anagnórisis, agnición y peripeteia.

Don Rayos y Truenos ha escrito una belleza que empieza así:
Que los que se encuentran con Jesús Resucitado no le reconozcan se nos ha explicado siempre por el cuerpo glorioso. Pero, cuidado, que hay que fijarse con quién lo confunden: María Magdalena con un hortelano y los discípulos de Emaús con otro caminante cualquiera. Nada específicamente rutilante: la pinta de los hortelanos entonces acostumbraría a ser muy terrosa y los caminantes tampoco dejarían de ir perdidos de polvo y sudorosos. Supongo que alguien habrá identificado ahí una anagnórisis de libro, con su espectacular peripeteia y todo.

"Anagnórisis" viene el el diccionario.
anagnórisis.
(Del gr. ἀναγνώρισις, acción de reconocer).
1. f. poét. agnición.

Y en el artículo enmendado para la vigésima tercera edición:
anagnórisis.
(Del gr. ἀναγνώρισις, acción de reconocer).
1. f. Ret. Reencuentro y reconocimiento de dos personajes a los que el tiempo y las circunstancias han separado.
2. f. Reconocimiento de la identidad de un personaje por otro u otros.

"Agnición" también viene, claro.
agnición.
(Del lat. agnitĭo, -ōnis, de agnoscĕre, reconocer).
1. f. En el poema dramático, reconocimiento de una persona cuya identidad se ignoraba.

No hay que confundir "agnición" con "ignición" aunque ciertos reencuentros puedan producir deflagraciones.

Pero "peripeteia" no viene en el diccionario. Lo más parecido es "peripecia".